lunes, 26 de diciembre de 2011

Solitude (IV)

Había pensado escribir algo sobre la Navidad y la soledad, pero no sabía muy bien cómo hacerlo. Pero, vaya coincidencia, mi padre me ha enviado lo que ha escrito Ernesto Ochoa, un columnista de "El Colombiano" que realmente me gusta, por Navidad. Así que a él me remito: Ese olor a musgo.


Para los que andan con prisas, un fragmento:

"Tal vez no haya mejor símbolo de la soledad que un niño recién nacido. Símbolo de la soledad y el desamparo que significa ser hombre. Ahí, en ese primer quejido mínimo, arranca toda la historia de abandonos y búsquedas, de urgencias e incertidumbres, de ternuras y de odios, de amores y de violencias, de llantos y de alegrías que acompañan la vida del hombre sobre la tierra. Todo nacimiento es milagro y tragedia. Y tal es la Navidad: un milagro que redime la tragedia de nuestra soledad".

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad!


Me han enviado esta felicitación electrónica, que mola mogollón y que no me he resistido a compartir con vosotros. Los que habéis seguido la JMJ la sabréis apreciar en todo su esplendor.

¡Feliz Navidad a todos!

Y a modo de regalo, os dejo esta canción, de Angelika, una artista colombiana (de Medellín, ¡encima!) que rápidamente ha encontrado su voz y un estilo propio. Mucha música, mucho arte. Un gran logro que ella ha llamado con gran acierto "caramelo folk" y que cada vez va cautivando a más personas. Este es su caramelo navideño, "Mi favorita".

viernes, 16 de diciembre de 2011

(Mal)Versión

(Una versión, que EGM no me perdonará, de un poema suyo: "La vocación")

La vocación

¿Por qué escribir con gozo si la ira
es fácil, la publicaría gratis,
y tendría lectores? La respuesta
es sólo esta pregunta, cada noche.

martes, 13 de diciembre de 2011

Operación Navidad



Me temo que no hablo tanto de Colombia como debería. Y a veces me incomoda mi silencio ante los secuestros y la reciente muerte de unos secuestrados. No me es indiferente. En absoluto. Pero es más cómodo -¡más vil!- evadir la realidad. Y no es eso lo que quiero realmente. Así que siempre es momento de recomenzar, más ahora, en Navidad. Así que aquí os dejo una campaña del Ministerio de Defensa colombiano del año pasado que ganó un premio a la eficacia y otro a la mejor campaña de valor social. Una muestra de que aún hay cabida a la esperanza y que las armas nunca son la solución, ni siquiera para combatir el terrorismo ("¿por qué en lugar de luces no fueron bombas?" se preguntarán algunos, que sólo saben responder con odio). Al menos jamás es la definitiva. Una prueba, cuanto menos, de humanidad, de una profunda comprensión del alma humana, que jamás puede sentirse plena de revolcarse en el odio; es entender que también los terroristas son personas y que en el fondo de su ser yace un foco, quizá tan pequeño como un haz de luz, en el que aún cabe la redención. No es cuestión de ingenuidad, a veces es diálogo no basta y hay que buscar otras alternativas, pero nada mejor que creer en las personas para sacar lo mejor de ellas. ¡Si no se nos olvidara con tanta frecuencia...!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Solitude (III)

Que no nos faltes, soledad, pero que no nos falte vivirte en compañía. Que no nos faltes, soledad, primera interlocutora, pero tampoco nos falte con quién hablar de aquellas cosas que nos revelas a tus amigos. Estar contigo es un deleite, pero caminando con otro hacia tu morada.


SONETO VII
John Keats


¡Oh, Soledad! Si he de morar contigo,
que no sea entre este hacinamiento de oscuros edificios;
sube conmigo la escarpada senda,
y llegando a esa atalaya de la naturaleza,
veremos, en la distancia, como un pequeño espacio
donde el valle acrece su verdor y el cristal de su río;
que tenga tus vigilias bajo el fino ramaje,
allí donde el ciervo con su salto tan leve
asusta de la dulce campánula a la abeja.
Pero, aun gustando de compartir contigo esas escenas,
la plática con un ser puro cuyas palabras
espejan una mente exquisita, es mi mayor deleite,
porque, sin duda, la dicha de la tierra reside
en dos almas afines que vayan hacia ti.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Desvaríos sobre el espacio y el tiempo


Hoy cumplo tres años en Pamplona. No es mucho, quizá, pero es el 25% de mi vida consciente y el 100% de mi vida plenamente consciente. Es difícil explicar lo que esto significa, así que no lo intentaré. Es un punto intermedio, a veces contradictorio (no sólo para mí).

Y bueno, puestos a consideraciones temporales, me acabo de dar cuenta de una perogrullada, que también tiene su aquél: estamos en el comienzo del fin del 2011, lo que significa que desde este año llevo más tiempo viviendo en el siglo XXI que en el XX. No sé qué pensar, pero produce un poco de vértigo. Es, también, un punto intermedio, contradictorio.

Un extranjero en el espacio y el tiempo, anhelando una patria definitiva.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Leonard Cohen



Gracias a los premios Príncipe de Asturias he redescubierto a Leonard Cohen, que es una maravilla. Después de escuchar su discurso en Oviedo (¡w-o-w!), no me pude resistir a ver un DVD, muy poético, titulado "I'm your man". No os lo podéis perder. Allí se ve todo su genio y su encanto. Y los comentarios de Bono, su admiración al maestro, son conmovedores. Por eso no es de extrañar que el gran final de la película sea esta puesta en escena de "Tower of Song", un dúo entre Cohen y U2, una conjunción casi perfecta.

He entresacado algunas frases sobre su música, su personalidad, su arte: un abrebocas para quienes aún no lo han visto. Es un artista realmente inspirador.

***
"I had the title 'poet' and maybe I was for a while. Also the title 'singer' was kindly accorded me, even though I could barely carry a tune". [Cómo surge una vocación artística: he ahí el misterio]

"A lots of songs are just a response to what struck me as beauty, whatever that curious emanation from a being or an object or a situation or a landscape. That had a very powerful effect on me, as it does on everyone, and I prayed to have somre response to the things that were so clearly beautiful to me and were a lot".

[Ouch. ¿Cabría aquí un "Solitude (III)?"] "My reputation as a ladies' man was a joke. It caused me to laugh bitterly through the ten thousand nights I spent alone."

[Bono] "He makes something beautiful out of this blackness. He finds shades in the blackness that feel like colour. And he has you at any stage in your life. He has your youthful idealism. He has you when your relationship is splitting up. He has you when you can’t face the world and you look for something higher to get you through. Inside of a pop song there were some big ideas, big dreams". [Nos bastan esas sombras. En un mundo de oscuridad las sombras, a veces, lo son todo. Porque en las sombras vemos la luz, que de algún modo es lo que siempre estamos buscando. ¡Cómo se agradece que alguien nos muestre -no nos diga- a ese poco de luz!].

[Bono, hablando de la mítica canción "Hallelujah", que pongo al final] "It's a song that is so surprising, because as well as bringing you to your knees, he makes you laugh out loud. And that's the shock, you see, lots of people, lots of writers have dared to walk up to the edge of, you know, reason, and stared into that great chasm, into the abyss. Very few people have got there and kinda laughed out loud at what they saw. So, there's definitely something. It's the divine comedy".

So, there it is:


domingo, 27 de noviembre de 2011

Todo comenzó en Fiume...


Acabo de terminar “Verde agua” con una honda impresión. Las palabras de Marisa Madieri me han ido calando con una sutileza inusitada. Una obra escrita con maestría, en la que se vislumbra un gran profundidad en muy pocas líneas. Dice muchísimo con muy poco, eso sí que es finura. A veces sólo una alusión, casi accidental (se pensaría), resulta desgarradora. Y a veces son los silencios, maravillosos, los que le dan más elocuencia a sus recuerdos.
Cabría extraer muchas frases magistrales, pero aquí perderían su encanto. En realidad había pensado escribir esta entrada acerca de lo conmovedoras que me habían resultado las palabras con las que concluye los dos pequeños párrafos en los que narra la enfermedad de su madre, pero al transcribirlas parecían una frase sin más, casi hecha, mientras que al leerlas en su conjunto tuve que gritar en mi interior: ¡touché!
Así que bueno, aquí las dejo, aún sabiendo que pierden gran parte de su encanto, simplemente como una viva recomendación para quienes aún no lo han leído: “La realidad, también la más terrible, parece a veces un plagio de célebres páginas literarias”. Un pequeño libro, que en su brevedad, es una verdadera joya.

Post scriptum: Luis Daniel González, en una reseña de Marisa Madieri, concluye con una frase de Chesterton que le viene al pelo y que me permito robar: «como decía Chesterton en uno sus ensayos, el arte no está en dilatar, en ensanchar, sino en recortar, porque "no se pueden representar ideas muy grandes sino en espacios muy pequeños"».

sábado, 26 de noviembre de 2011

Solitude (II)

Sí, es verdad. "El amor no es relleno para el vacío de la soledad." Y nunca puede serlo, porque se necesitan mutuamente. El amor -léase siempre también "amistad"- se acerca a la soledad con delicadeza, la toma con manos suaves para limar las aristas de la amargura y hacerla más humana. La soledad, por su parte, le recuerda al amor su dignidad: que no está hecho para este mundo, que el tiempo y el amor se contradicen, pues sus ansias son eternas. Ese resquicio, inaccesible, de la soledad es un apertura a la trascendencia.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Santa Catalina de Alejandría (II)


Hoy, 25 de noviembre, estamos de celebración en el blog, por ser la fiesta de santa Catalina de Alejandría, patrona de los filósofos.
El día 21 celebramos este día en la Universidad de un modo un tanto "pirata", con una conferencia de Alejandro Llano y una comida, sólo para filósofos, pues oficialmente el patrón de la facultad se celebra el día de san Isidoro de Sevilla. No sé si es simpatía femenina, pero me quedo con la filósofa alejandrina. El año pasado ya dije algo de ella, así que sólo me cabe añadir un par de datos de los que me enteré durante la comida, en la que fui a caer nada más ni nada menos —contra mi voluntad, aunque al final aprendí bastante, como se verá— que con el decano, el director del Departamento (el perfecto gentleman, Alvira) y dos profesoras.
Decían que santa Catalina es la santa más representada en la iconografía, tanto oriental como occidental. Una santa, sin duda, querida por muchos a lo largo de la historia, aunque muchas veces se ha dudado de su existencia y poco a poco va cayendo en el olvido. También contaban sobre su martirio: al principio se pensó en una rueda con cuchillos, pero esta se trababa constantemente y fallaban todos los instrumentos de tortura, hasta que el emperador, desesperado, la decapitó con su propia espada. Es leyenda cómo llegó su cuerpo hasta el monte Sinaí, pero al parecer allí está, en un monasterio que lleva su nombre y, decía el profesor Alvira, su cuerpo está incorrupto y, hasta el día de hoy, se documenta un cierto olor a rosas.

La cuestión es que, sea como sea, alguien que sepa dar razón de su esperanza (hasta convertir a 50 sabios que intentaban disuadirle de su fe, 50-0) y que esté dispuesto a dar su vida por la verdad, merece, por lo menos, una reverencia. Y yo, personalmente, lo que hoy le rindo es agradecimiento, porque nada es tan arrollador —por difícil y valiente— que un ejemplo de sabiduría y santidad. (Y bueno, si además me da un empujón para los exámenes que se avecinan, ya sería...)

lunes, 21 de noviembre de 2011

Solitude (I)


Recuerdo que leí, en un blog ya desaparecido, una cita de Eugenio D'Ors en la que hablaba de la soledad no como el estado de aquel que no tiene compañía sino como un carácter, un modo de ser, pues hay gente —dice D'Ors— que por más que esté acompañada, internamente siempre están solas. Es un tipo de soledad que se permiten aquellos que, en el fondo, saben que no están solos. Y porque saben que no lo están, aunque esa certeza se difumine constantemente, pueden soportar ese terrible silencio, que se vuelve una carga que no aplasta aunque a veces pese, un refugio que por el que a veces se cuela un poco de frío.
La soledad o bien te salva o te destruye. Está esa fecunda soledad del intelectual, el filósofo, el poeta, de aquellos que se dedican a una tarea que necesita del cultivo del silencio, porque es un oficio casi sagrado. Pero también está la soledad de aquel que no encuentra su vocación, del que no logra encontrarse a sí mismo en relación con los demás. Y, a veces, ese el drama, los sentidos de soledad juegan entre sí. No suelen darse solos, se hace guiños constantemente.
Ya he hablado aquí, en otra ocasión de la soledad. Y ahora, como entonces, vuelvo a remitirme al capítulo de un libro de Amalia Quevedo.
Todos estamos abocados a la soledad y en cierta forma nos hallamos anclados en ella. Pero sólo quienes asumen consciente y libremente este destino y saben encontrarse a sí mismos dentro de su soledad, son capaces de transformar su infertilidad aparente en el humus fecundo donde nace y madura la obra del pensamiento o del arte. “Las obras de arte —observa Rilke— son de una infinita soledad”. Así lo explica Gómez Dávila: “Sólo el arte nos revela la personalidad auténtica, porque sólo el arte nos entrega la soledad de la persona”.
Quizá el arte sea la mejor respuesta a la soledad. La vía de escape en este mundo. El arte puede redimir al hombre solitario del ostracismo al que se ve llamado, para pasar a encontrarse siempre en casa. La soledad es casi como un dádiva, pues tiene el anverso de regalo y el reverso de carga que todo don trae consigo. Por sólo quien no se sabe solo, puede sentirse así; quien se sabe rico en lo más profundo, pero a la vez radicalmente pobre en su día a día, en sus relaciones, en sus pensamientos. Esto, claramente, si no se busca como una pose artificiosa, con aires de pompa. Estas palabras de Amalia Quevedo son mucho más elocuentes:
Sin riqueza interior no es posible amar la soledad. Según Gómez Dávila, “la soledad es insufrible si el solitario no adhiere a evidencias trascendentes. Cuando la verdad muere, el hombre anestesia su angustia con el hedor de la muchedumbre humana”. Sin embargo, tan nocivo es no querer recibir nada de la soledad y huir de ella, como aferrarla en un intento crispado por arrebatarle sus dones.
La soledad sólo se entiende si va de mano con la amistad. Si la soledad es un bien, en cierto sentido, más lo es la compañía, no esa compañía tumultosa, que sumerge en el anonimato, sino esa verdadera cercanía que da la amistad. Pues la amistad siempre habla con las palabras íntimas y susurradas de la soledad. Sólo la amistad logra, con manos más delicadas, lo que logra también la soledad. Sólo la amistad llega tan hondo como aquella. Sólo la amistad puede influir tanto. Son dos grandes temas. Grandísimos y grandiosos. Por eso empiezo hoy con esta serie. Es un experimento, a ver qué sale.

(Para los anglófobos o los que piensen que lo de titularlo "Solitude" en lugar de "Soledad" es un tanto cursi, creo que tengo que justificarme, con estas palabras de Paul Tillich, sacadas de la socorrida Wikipedia: “Our language has wisely sensed the two sides of being alone. It has created the word loneliness to express the pain of being alone. And it has created the word solitude to express the glory of being alone.”)

jueves, 17 de noviembre de 2011

Vender el aire


El ser humano no solamente decide, sino que en toda decisión se decide. Nos hacemos en nuestras decisiones. Decidirnos es una actividad predominante en esta vida. Optamos por cosas que, a veces, pueden cambiar la existencia. No es que haya que dramatizar, pues en todo caso la vida te sorprende y teje sus propios caminos. Y al final resulta que una gran decisión termina relativizándose en el tiempo, mientras que lo verdaderamente determinante resulta ser una decisión tangencial, casi un per accidens. La cuestión es que nunca sabemos con certeza qué resultará de nuestras elecciones y hay que saber tomarse la vida en serio y en broma; tener un plan para lo propia vida, pero también dejarse sorprender, asumir la realidad múltiple en matices y posibilidades.
Quien es más libre es más capaz de dejarse sorprender, de aceptar la vida tal como viene, con sus azares e infortunios. Se equivocan quienes piensan que es más libre quien es más espontáneo, quien se deja llevar por lo que vaya saliendo a cada instante, como se mueve la veleta según sopla el viento. Para ser libre es preciso el conocimiento —la verdad—, que es como la base firme sobre la cual se puede construir lo que se desee. Hace falta una formación intelectual y humana seria y dedicada, que dé alas fuertes —no como las de Ícaro— para poder volar a ras de suelo y en las más profundas alturas. Es lo que se llama “tener visión de futuro”, estar abiertos a que la vida te sorprenda.
Esta semana me contaban de una buena mujer colombiana, sin mucho dinero, que había decidido construir su casa con la posibilidad de construir un segundo piso después. Cuando tuvo la necesidad de ir a Roma a visitar a un hijo suyo, lo que hizo fue “vender el aire”, la posibilidad de que otros construyeran un piso allí. Me encantó la metáfora: ¡Vender el aire! No hay mejor negocio que aquel. Supongo que eso es lo que quiero hacer en la vida, vender el aire. Construir firme, no para resguardarme en una casa sólida, no para encerrarme en mis ideas, ni siquiera para que vengan otros a mí a buscar allí un refugio. Construir firme para, después, poder vender el aire y que sean otros los que construyan, para vender puras posibilidades, o continuar la construcción con una infinidad de mundos posibles. En fin, construir firme para que la vida pueda hacer de las suyas, para poder aceptar con los brazos abiertos sus sorpresas. Para ser libre, en definitiva.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Tarkovski


El martes concluimos, con Sacrificio, el ciclo de cine de Andrei Tarkovski. Una maravilla. Es un hombre que ve la realidad de un modo penetrante, casi doloroso. Su interés por la persona, sus debilidades, su mundo interior es lo que se palpa en sus películas, lo que les da una actualidad permanente. Su última película, Sacrificio, equivale a concluir con broche de oro un carrera artística a la que Tarkovski se entregó de lleno. Es su arte, como él mismo lo indica, una ansia de lo ideal, un "preparar al hombre la muerte, conmoverle en lo más profundo de su ser". Esa es la clave para ver sus películas, el sentido de su arte que, sin buscar demasiados simbolismos abstractos, no deja de ser un gran parábola, como esta, con la que abre y cierra su última película:

"Érase una vez, hace mucho tiempo, un anciano monje que vivía en un monasterio ortodoxo. Se llamaba Pavme. Y plantó un árbol seco en una montaña, como este de aquí. Luego, le dijo a su discípulo, un monje llamado Ioann Kolov, que regara el árbol cada día hasta que reviviese. Así que cada mañana, temprano, Ioann llenaba un cubo con agua y partía. Subía la montaña y regaba aquel tronco seco y por la noche, en plena oscuridad, regresaba al monasterio. Hizo esto durante tres años y un buen día subió a la montaña y vio que todo su árbol estaba lleno de flores.
Digan lo que digan, un método, un sistema, es algo muy bueno. ¿Sabes? A veces, me planteo que si una persona cada día, exactamente a la misma hora, hiciera una cosa como un ritual, inmutable, sistemático, cada día a lo misma hora, el mundo cambiaría. Algo cambiaría, por fuerza."

Así que después de cinco películas y un diálogo verdaderamente interesante, gracias a todos los que habéis participado.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Luna Llena

Siempre la misma,
me visita y me dice:
¡Cuánto has cambiado!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cristo-Luna


Este poema, Cristo como luna (que por hacerse hombre lo vemos mejor que al sol), pensaba escribirlo yo. Pero Unamuno se me ha adelantado. Y lo ha hecho genial, así que, simplemente, lo reproduzco. Para esta noche y las siguientes.

Fragmento de "Al Cristo de Velázquez"
Miguel de Unamuno

Que eres, Cristo, el único
hombre que sucumbió de pleno grado,
triunfador de la muerte, que a la vida
por Ti quedó encumbrada. Desde entonces
por Ti nos vivifica esa tu muerte,
por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,
por Ti la muerte es el amparo dulce
que azucara amargores de la vida;
por Ti, el Hombre muerto que no muere
blanco cual luna de la noche. Es sueño,
Cristo, la vida y es la muerte vela.
Mientras la tierra sueña solitaria,
vela la blanca luna; vela el Hombre
desde su cruz, mientras los hombres sueñan;
vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco
como la luna de la noche negra;
vela el Hombre que dió toda su sangre
por que las gentes sepan que son hombres.
Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos
a la noche, que es negra y muy hermosa,
porque el sol de la vida la ha mirado
con sus ojos de fuego: que a la noche
morena la hizo el sol y tan hermosa.
Y es hermosa la luna solitaria,
la blanca luna en la estrellada noche
negra cual la abundosa cabellera
negra del nazareno. Blanca luna
como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo
del sol de vida, del que nunca muere.
Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche,
noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador!

jueves, 3 de noviembre de 2011

Como una caracola


CARACOLA
Zbigniew Herbert

"Delante del espejo en el dormitorio de mis padres había una caracola rosa. Solía acercarme a ella de puntillas y con un repentino movimiento ponérmela en la oreja. Quería pillarla en ese momento, cuando no siente añoranza con su monótono susurro. Aunque era pequeño, sabía que, incluso cuando se ama mucho a alguien, a veces sobreviene el olvido."

Lo que el gran Zbigniew en este gran poema biográfico no dice es que nunca logró pillarla en ese momento. Que, aunque el olvido siempre está al acecho, hay amores, como el de la caracola, que perduran en el tiempo.

martes, 1 de noviembre de 2011

Celebramos la (tenue) esperanza

1/11/11: "Todos los santos" es una fiesta que me gusta especialmente, porque es la fiesta de la esperanza. Hoy la esperanza se hace tan palpable, tan palpable, que casi desaparece (como desaparecerá en el Cielo). Es además, una fiesta del recuerdo, la conmemoración. Una rebelión contra el olvido. Y en el recuerdo hay una mezcla de alegría y tristeza que ni siquiera desaparece con la esperanza. "Sólo aceptando la tristeza podemos aprender a descubrir en la tiniebla la esperanza", dijo Ratzinger tal día como hoy. La esperanza brilla particularmente en esa oscuridad, pero es siempre un brillo tenue, que hay que buscar y descubrir. Y Ratzinger (¿cómo lo hace?) sigue diciendo: "la tristeza, el dolor asumido, nos purifica y nos hace madurar, y nos ayuda a ver mejor las perspectivas de la vida: nos enseña a volvernos cada vez más a lo eterno. Nos ayuda a co-amar y a co-padecer con quienes allí sufren".
Hoy es un día para mirar al Cielo y unirnos a quienes ya se lo han currado y pedirles que nos hagan un hueco. Que no queremos ser molestos, ni perturbar su gloria, pero que nos miren especialmente, que oigan nuestras súplicas, que hagan efectivo su enchufe y, ya que nos acordamos de ellos y les reconocemos sus méritos (y aunque reconocérselo no sea mérito nuestro), hagan algo por nosotros. Yo ya les he pedido mi deseo. Una o dos cosillas; no quería ser demasiada molestia. Ya ellos harán. Al menos estoy segura de que mi petición será más efectiva que cuando confiaba mis sueños a una estrella.

domingo, 30 de octubre de 2011

Una foto más mía


De Ramón Vásquez no conozco muchas obras, pero me bastan unas pocas para afirmar que es uno de mis pintores contemporáneos favoritos. No es porque sea de mi tierra, Antioquia, aunque los paisas sabemos que nada nos une tanto como ser antioqueños (lo cual —léase con cariño— nada tiene que ver con la boina bilbaína), sino por su arte, sus "líneas líricas", sus temas. Tengo que la suerte de disfrutar de este Quijote en casa de mi tío Gonzalo ("all rights reserved"), al que le acompañan otras dos obras suyas: una barca de Caronte y una última cena (con Cristo y los Apóstoles como niños).
Calvin & Hobbes, que tanto me han acompañado y que mucho significan para mí, le ceden paso al Quijote en la foto de perfil. Creo que me identifico mejor en ese quedarse suspensos, esa mirada lejana con un libro en las manos, el placer, la soledad... Con la venia de Cervantes, si me lo permite.

jueves, 27 de octubre de 2011

Ironías de la vida

Siempre me ha impactado el modo como, a veces, los libros pueden gritarte. Incluso a veces con ironía y desparpajo. Otras veces son más dulces y llegan en el momento justo, como el bálsamo de fierabrás, eficacísimo. Pero, esta vez, no sé cuál de las dos cosas han hecho las últimas líneas de "¿Qué es filosofía?", de Ortega y Gasset. No sé si ha sido puñalada o cura, grito desgarrado o íntimo susurro. El caso es que se me ha quedado grabado. Tanto, que incluso he logrado poner el haikai en el examen que teníamos, sin que pareciese traído por los pelos. Fue mi modo más neutral de responderle a eso que llaman vida, destino o Providencia (que, anda, quién diría que no, es una constante paradoja).
«Los sacerdotes japoneses maldicen de lo terreno, siguiendo este prurito de todos los sacerdotes, y para denigrar la inquietante futilidad de nuestro mundo lo llaman "mundo de rocío". En un poeta, Isa, aparece un sencillo haikai al cual me atengo, y dice así: "Un mundo de rocío no es más que un mundo de rocío. Y ¡sin embargo!..." Sin embargo... aceptemos este mundo de rocío como materia para hacer una vida más completa.»
Yo me quedo con ese "y ¡sin embargo!...", que es la ruptura de la piedra a la esperanza. Y, si pudiera, ojalá pudiera, apresar ese poco de rocío, para hacer que mi vida sea más completa.

martes, 25 de octubre de 2011

Gravitaciones

Al alba conocí la obra. Primer fin de semana de octubre, espléndido. Chillida-Leku. Arte, filosofía y poesía se dieron cita en un mismo lugar. Y, entre toda la obra de Chillida, la más monumental fue la más pequeña: las gravitaciones, escultura en papel con la que Chillida pasaba horas, divirtiéndose. Son precisamente eso, gravitaciones. No puede existir un mejor título, tan lleno de lirismo, para esta obra.


Al final del vídeo, que hay que ver hasta el final, aparecen los dibujos de sus manos, que realizó a lo largo de su vida. El ponerlos junto a las gravitaciones es, aparentemente, casual, y creo que quienes montaron el vídeo lo hicieron simplemente por unir en un solo formato dos grandes temas que aparecieron en el Seminario. Pero cuando lo vi me pareció acertadísimo, porque lo que me cautiva de las gravitaciones es precisamente la delicadeza de las manos que las hicieron, las manos de un artista acostumbrado a trabajar con hierro, con piedra, con materiales duros. Manos de obrero, manos de herrero, manos de artista.

lunes, 17 de octubre de 2011

Ars poetica


Decía Aristóteles una cosa muy profunda: "sin amigos nadie querría vivir". Y como vivir es lo más radical, y el obrar sigue al ser, no tuvo necesidad de decir también "sin amigos nadie querría escribir". Pero el comentario de Gabriel Gale me ha hecho pensar mucho al respecto: siempre se escribe para los amigos. ¿Cómo no lo había pensado antes de un modo tan claro? Es el amor a los amigos el que nos lleva a pensar en el lector, a amarlo también aunque no lo conozcamos.
¿Qué es este blog si no un intento de prolongar un diálogo (o crearlo, cuando es casi inexistente o no tan largo como desearía) con los amigos?
Sí, qué claro lo veo ahora: siempre se escribe para los amigos. Si faltáis vosotros, falta la pluma. Aunque por un amigo dejaría mis armas, que no son más que las letras.
Esto me recuerda un haiku que escribí este año, tratando de reflejar esto último, pues en todo caso, volvamos a Aristóteles, siempre se vive para los amigos. Me parecía un poco forzado, pero ahora lo leo con nuevos ojos y veo en él un nuevo brillo:

Fuertes mis manos
si al abrirse a un amigo
dejan su pluma.

viernes, 14 de octubre de 2011

Hablando de premios nobeles...

...A mí también me gustaría escribir una autobiografía. Brevísima. Que sólo leyeran mis amigos. Con la perspectiva de quien ya sabe quién es (y aún así la vida le sorprende). Una autobiografía como una radiografía, rápida, de mis experiencias. Que sea, como la que escribió el nobel, una "visión de la memoria". Y sí, ojalá con una prosa semejante, ágil, y con la mirada penetrante y actualizada de la niñez. Me sorprende y me fascina quienes lo han hecho. ¿Cómo ven el hilo que lo une todo? ¿O será que no lo ven y escribir es precisamente un intento por encontrarlo?
Escribir para dar cuenta de sí mismo, de quién se es, de que es (sin acento). No es ninguna tontería. Personalmente creo que sólo fui consciente de eso que llaman "yo" a los diez años, o un poco antes, quizá. Lo recuerdo bien. Recuerdo la pregunta angustiosa que me sorprendió por la espalda: "¿quién soy yo?" o, peor, "¿por qué yo soy yo?". No era nada demasiado existencial, ni mucho menos. Era un caer en la cuenta de algo que aún creo que no puedo explicar. A veces vuelve, pero intento mantenerlo al margen. No es algo que pueda responder. Crecer, para mí, ha significado aprender a vivir con el misterio.


El nombre
Tomas Tranströmer

Me adormezco durante el viaje en coche y me detengo bajo los árboles, junto al camino. Me acurruco en el asiento trasero y duermo. ¿Cuánto tiempo? Horas. La oscuridadalcanza a caer.

De pronto estoy despierto y no me reconozco. Estoy bien despierto, pero eso no me ayuda. ¿Dónde estoy? ¿QUIÉN soy? Soy algo quedespierta en un asiento trasero, algo que se revuelve, con pánico, como un gato en una bolsa. ¿Quién?

Por fin viene mi vida de regreso. Mi nombre llega como un ángel. Fuera de los muros suena un toque de trompeta y los pasos salvadores llegan rápida, rápidamente descendiendola demasiado larga escalera. ¡Soy yo! ¡Soy yo!

Pero imposible olvidar la lucha de los quince segundos en el infierno del olvido, a pocos metros de la carretera por la que fluye el tráfico con luces encendidas.

jueves, 13 de octubre de 2011

A la luz blanca de luna llena

Me fui a la cama
con tu luz en mis ojos.
¡Hasta el mes próximo!

miércoles, 12 de octubre de 2011

Espejo del alma

Llega la noche.

El silencio es más fuerte

Si hay luna llena.

domingo, 9 de octubre de 2011

Dejadlo estar

9/10



Un vídeo que hay que ver de vez en cuando, más aún en estas épocas en las que prima a la vez un visión hipérbolico-ideal del amor y otra cínica-carpe-diem que lo desfiguran por completo. De tanto hablar del amor, a veces aparece tan manoseado que sólo puede dar una cara poco sincera. Dan ganas de gritar lo que JRJ decía de la rosa: "¡No la toques ya más que así es la rosa!". Por eso me gusta este vídeo. Han tenido que pasar 25 años para que se preguntaran por el amor, ¡y qué real es ese amor!
Que el amor sea superior a cualquier sacrificio que este lleve consigo (que los traerá; y muchos), es lo que se tendría que lograr sin siquiera proponérselo, sin necesidad que estar tematizándolo constantemente. Incluso adjetivarlo es manipularlo demasiado. Hay que dejarlo estar y agradecerlo, quitarle misterios y artilugios, para aceptarlo como un don que está hecho para darlo, para que no muera, como una rosa, en nuestras manos.

viernes, 7 de octubre de 2011

Esperanza reloaded

Ayer, por la tarde, iba con el peso de este pensamiento a cuestas, que sólo hoy ha cobrado forma.
Siempre me ha parecido que la esperanza, como tabla de salvación, es muy propia de las personas insatisfechas, de aquellos que nos desilusionamos fácilmente.
Hoy, en cambio, me he despertado con otra certeza. La esperanza, como virtud, esto es, como la que verdaderamente salva, es más propia de aquellos que no se desilusionan fácilmente, porque sólo esperan en Aquel que realmente puede llenarles, sin pedirle al mundo lo imposible.
La esperanza de ayer es un refugio de paja; la que me ha parecido ver hoy es una roca, fortaleza infranqueable.
Ahora entiendo mejor el título del maravilloso libro de Péguy; tratándose "de la segunda virtud", sólo cabe asomarse al "pórtico del misterio". Y allí me encuentro yo, atisbando, sin tabla de salvación, "con un saber no sabiendo", que diría san Juan de la Cruz, "balbuciendo", como quien se cree que sabía cuando no entendía nada.

martes, 27 de septiembre de 2011

μὴ μου τοὺς κύκλους τάραττε!


La gente normalmente se emociona por cosas tan tontas que los que nos emocionamos por otras, más tontas aún, corremos el riesgo de pasar por frikis. Por eso no sé cómo explicar, sin que suene raro, la emocionante simpatía que sentí ayer por el viejo Arquímedes, que pasó de ser simplemente el genio que gritó "Eureka!" a ocupar un lugar en mi vida y en este blog.
Sucedió ayer, tras leer el breve relato de su muerte. Según se cuenta, Arquímedes estaba sumergido en un problema de geometría, mientras iba dibujando círculos en la tierra. Tal era su concentración que no se dio cuenta de que los romanos invadían Siracusa. El cónsul Marco Claudio Marcelo había dado la orden expresa de que le llevaran a Arquímedes vivo, pues quería conocerle (¡no me extraña! Además, hay que recordar que fue el ingenio de nuestro amigo el que logró mantener al margen al ejército romano, al menos por una temporada). Cuando llegaron los soldados hasta él, Arquímedes vio perturbada su contemplación del perfecto mundo de las formas por unos hombres que pisaban inmisericordemente sus círculos, de modo que no pudo más que exclamar: "μὴ μου τοὺς κύκλους τάραττε!", es decir, "noli turbare circulos meos!", o lo que es lo mismo, pero más expresivamente: "Do not disturb my circles!". Una impertinencia que el soldado romano no pudo soportar y lo atravesó con su espada.
¡Qué manera más gloriosa de morir para un sabio! Ya quisiera morir yo contemplando algo belloo, así sea una perfección geométrica. Estas palabras, sus últimas palabras, son las que mejor iluminan su vida.
El cónsul lloró su muerte y lo mandó enterrar con honores. Pasó el tiempo y, con él, llegó el olvido. Los propios siracusanos pronto olvidaron sus hazañas. Se necesitó otro genio, Cicerón, que lo resucitase, buscara su tumba entre la maleza y la limpiara, para que brillara otra vez entre los griegos la memoria de aquel que se sintió fascinado, hasta la muerte, por el conocimiento. Sophie Germain -matemática, física, filósofa- comenzó su carrera gracias a la inspiración de Arquímedes, superando incluso las dificultades de su época, pues pensó que si la geometría podía atrapar de tal manera a alguien era porque realmente valía la pena estudiarla. Ojalá todavía hoy fuéramos capaces de sorprendernos hasta tal punto.
Después de aquel "do not disturb my circles!", entiendo mejor el gozo incontenible del "eureka!", que lo lanzó fuera de los baños, y el sentido de ese punto de apoyo que buscaba para mover, si fuera preciso, toda la tierra. El sentó las bases; nosotros, con su ejemplo, podríamos construir una palanca lo suficientemente grande.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Gracias, Rainer María

Lo que Rilke me escribió, sin siquiera conocerme.


9/9.

"Usted es tan joven, está tan lejos de toda iniciación, que quisiera pedirle, lo mejor que sé, querido señor, que tenga paciencia con lo que no está aún resuelto en su corazón y que intente amar las preguntas por sí mismas, como habitaciones cerradas o libros escritos en una lengua muy extraña. No busque ahora las respuestas: no le pueden ser dadas, porque no podría vivirlas. Y se trata de vivirlo todo. Viva ahora las preguntas. Quizá después, poco a poco, un día lejano, sin advertirlo, se adentrará en la respuesta. Quizá lleve en sí mismo la posibilidad de formar y crear como una manera de vivir especialmente feliz y auténtica. Prepárese para ella, pero acepte lo que le venga con absoluta confianza. Y siempre que algo surja de su propia voluntad, de alguna honda necesidad, acéptelo como tal y no lo odie."
Rainer María Rilke, Cartas a un joven poeta

miércoles, 31 de agosto de 2011

Entrada de agosto

Aún sigo en mi "retiro". Este no es más que un paréntesis... para no dejar pasar agosto en blanco. Además de ser un guiño a los que no os habéis ido del todo. Quedaos todavía un poco más.





Los griegos tenían una palabra para explicar uno de los principales dramas de la vida. Y no es casual que sea un término especialmente utilizado en las tragedias para indicar el destino de un héroe: la hamartía, el error. Pero no es un error cualquiera, es un error trágico, que no tendría que haber sucedido, ni por los deseos o propósitos del héroe, ni por lo que resultaba previsible acerca de los resultados. Es lo que sucede, por ejemplo, cuando, queriendo hacer un bien a alguien, con las mejores intenciones e incluso con ilusión, terminas por hacerle daño. Como regalar un apetecible pastel que estaba envenenado.
Es una de las tantas limitaciones de ser humano y una de las razones por las cuales la ética no es un asunto sencillo ni meramente teórico. Vivir es equivocarse y equivocarse es aprender a vivir. Nuestra vida es rehacernos continuamente, convertirnos constantemente, y no necesariamente en un plano meramente espiritual. Incluso a pesar de los propios deseos, las buenas intenciones, la lucha personal, hay que contar con el error, con que las caricias algunas veces resultan puñetazos.
El arte de vivir bien, como a veces se define a la ética, no es otra cosa que aprender del error, a punta de tropiezos, sin resentimientos, que suele ser lo más difícil. Sobre todo en lo referente a la hamartía. Tras tirar muchas veces al blanco sin atinar siquiera a la diana, lo lógico sería desistir. Pasarse a jugar al solitario. Lo que nunca sabemos -ay, me lo digo a mí misma, esperanzada- es que en estas cuestiones el blanco es huidizo y, quizá, esa flecha que fue un brindis al sol, fue la más acertada de todas.

sábado, 9 de julio de 2011

A los visitantes amigos de este blog


Nunca había abandonado el blog durante tanto tiempo. En un principio tenía mis motivos. Estaba recogiendo fuerzas, volviendo a las raíces, tomando aliento. Llenándome de temas para hablar y escribir. Este ha sido un gran año en estos asuntos y aunque el blog no haya sido el más elocuente reflejo, los que me conocéis habréis visto algo. Después de años he vuelto a escribir un par de poemas y he tenido muchos temas rondándome la cabeza. Muchos lo habéis notado. Por eso hoy os escribo a vosotros, que aunque seáis pocos, con casi todos me une una amistad más o menos estrecha que realmente reverencio.

Creo que era Marcel Proust el que decía que todo paraíso es un paraíso perdido. Y estos últimos días he mirado hacia Camelot como un verdadero paraíso. Hay demasiadas cosas aquí. Ha sido mi castillo de juegos, mi "excusa", mi "desaguadero", mi oportunidad de hablar con vosotros. Pero ahora las palabras se me escapan como el agua. Y esta vez me pregunto, ¿será otro paraíso perdido más? En el fondo no lo creo. Pero por ahora -no sé por qué- siento que el blog se me va de las manos, por mucho verano y tiempo que quede por delante para escribir y leer. En algún momento volveré, por eso no quiero despedirme, ni cerrar el blog, ni desesperar de la escritura. A veces el silencio es más elocuente, aunque no sea ese silencio que tanto he deseado (¿os acordáis?). Más que una despedida es una especie de súplica a vosotros, que os tomáis la molestia de daros una vuelta por aquí de vez en cuando, para que no os vayáis muy lejos. Volved por aquí alguna vez. Quizá el Duque haya vuelto a su sitio. Quizá vuelva aún más viejo, más sabio, más maduro... o simplemente más necesitado de la compañía de su pueblo.

miércoles, 1 de junio de 2011

Vera philosophia


Un filósofo vive para la verdad, así como un artista para la belleza y un religioso para el bien. Y, en definitiva, todos viven para lo mismo. Todos viven, fundamentalmente, para dar un testimonio.
Hoy celebramos san Justino, mártir, un filósofo del siglo segundo después de Cristo, que tras una larga búsqueda intelectual se topó con la verdad y reconoció el cristianismo como la vera philosophia. Y es que el pensamiento no debe estar solamente orientado hacia la verdad, sino también, en cierto sentido, guiado por ella. Por eso hablar de pensamiento cristiano no implica un sesgo filosófico, si se entiende bien, sino un modo de pensar que busca la verdad no como una conquista sino como un don. Pues la verdad, y eso que estamos hablando de un Padre apologista, antes que defenderla se ama. Sólo el amor a la Verdad -esto es la Filosofía- puede dar suficiente fuerza para morir, como Justino, por defenderla.
Para Justino la verdad era una Persona, de quien procede todo lo que puede llamarse verdadero. Que la verdad sea una Persona es algo mucho más grande de lo que podemos imaginar, es quizá de las cosas más impresionantes que podamos conocer, o siquiera atisbar. Que todas las verdades procedan de Él, tener la certeza de que la verdad no es un constructo y saber que contamos con Su ayuda para alcanzarla, es el único modo de andar por caminos seguros en la filosofía, que es un quehacer nada sencillo.
La búsqueda de la verdad es un oficio arduo y mal pagado, y son pocos los que quieren sufrir estos trabajos. Santo Tomás lo dice al principio de la Summa contra Gentiles: Hallar la verdad "es fruto de una diligente investigación", que sólo se halla "con dificultad y después de mucho tiempo", y que además puede verse impedida "por una mala complexión fisiológica", "por el cuidado de los bienes familiares", "por pereza", "por el vaivén de los movimientos pasionales" que hacen el alma no esté en condiciones para conocerla, "por la debilidad de nuestro entendimiento", etc. Y sin embargo, conocer la verdad es a lo que todos estamos llamados, lo único que vale la pena. Sin la ayuda divina, por la sola vía racional, "la humanidad permanecería inmersa en medio de grandes tinieblas de ignorancia", dice santo Tomás, "y el conocimiento de la verdad lo lograría solamente algunos pocos, y éstos después de mucho tiempo".
Por esto Cristo, al revelarse como verdad, nos muestra una vera philosophia y nos enseña el camino para hacernos con ella. Con el panorama anterior, la verdad se presenta como algo demasiado arduo y lejano para ser alcanzado con nuestras propias fuerzas; con la Revelación cristiana, la verdad está a la mano, y se muestra como una liberación, como una apertura radical a toda la realidad.
San Justino, en su búsqueda filosófica, se encontró con un anciano que le dio el mejor consejo de su vida, que es una tarea para todos los que buscamos la verdad: "Tú reza ante todo para que se te abran las puertas de la luz, pues nadie puede ver ni comprender, si Dios y su Cristo no le conceden la comprensión" (Diálogo con Trifón 7,3).
Por eso hoy, como filósofa y cristiana, celebro su fiesta. Y, además, con agradecimiento. Porque a él le debemos ese primer acercamiento -¡tan necesario!- entre la fe (que al final le llevó a la santidad) y la razón (que hizo de él un sabio). Todos, desde entonces, hemos bebido de ese empeño. Y muchos aún vivimos para ello, para lograr esa unidad intelectual y vital que tiene como fin y el amor y el conocimiento de la Verdad. Sí, con mayúscula, que no es otra cosa que la eudaimonia de la que tanto hablaba Aristóteles, unos cuantos siglos antes de Cristo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Salir con chicas que leen

El Malpensante es una revista colombiana en la que cada cierto tiempo publican unos artículos geniales. Este lo tiene casi todo. Buen humor y muchas verdades: una mezcla que siempre resulta fantástica. Un poco cursi al final, pero bueno, tampoco se puede pedirlo todo. Además, ha subido mi autoestima. ¿Qué más se puede esperar?
Vale también para "Hazte amigo de gente que lea".

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)
Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la sagaCrepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat yAslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

martes, 24 de mayo de 2011

Y la soledad...


La soledad, para los que aman las letras, puede ser vocación y a la vez condena.
Ayer, mientras hacía orden en mi cuarto, me encontré con un pequeño papel arrugadísimo que contenía el siguiente escolio de Nicolás Gómez Dávila: "Verdadero escritor no es el que nos perora con voz exótica de comensal pintoresco en un encuentro casual, sino el que nos interpela con la voz misma con que nos hablamos en nuestra soledad". Y esa voz, con la que hablamos a nuestra soledad, me estuvo acompañando a lo largo del día. ¿Cuál es esa voz? ¿Es esa voz la que anhelo o acaso la que repudio?
Esta mañana, aún con el reconcomio a cuestas, he vuelto a leer el trozo del libro de donde he extraído esta cita. Es un capítulo ("El fértil humus de la soledad") de un ensayo de Amalia Quevedo, "El peso de la palabra", que no os podéis perder. Aquí podéis encontrar el capítulo en cuestión. Ya me diréis... (Aunque la soledad también acompaña vocacionalmente a este blog, en sus 101 entradas que hoy celebramos).

jueves, 19 de mayo de 2011

Jacek Kaczmarski - Kara Barabasza


Este dibujo de Barrabás es un regalo de Adam, un amigo polaco, medio artista y sacerdote. Me encanta, y cada vez me gusta más. Lo tengo desde hace ya varios meses, pero sólo esta semana he decidido buscar la canción que narra la anécdota. Es de un cantautor polaco, Jacek Kaczmarski, ya fallecido. Sólo he encontrado una traducción al inglés de "La pena de Barrabás". Es genial, ¡genial! Y el dibujo, perfecto. Puedo imaginarme perfectamente sentada en la taberna. No puedo explicar cuánto me ha impresionado.

Punishment of Barabbas
Tavern with view onto Golgotha
With a criminal you’ll today drink
Cascading wine – bloody and golden
Wet faces like wet tables’ brinks
Message through town spreads instantly
This mob – true income for the host
That here you can meet the murderer
Who just avoided death on the cross

Chorus: Let’ s drink - it’ s our luck
What comes from life - take during life
Toast for our Barabbas
After all he’ s also a man

He drinks but hasn’t regained his speech yet
Has not quite grasped he’s ‘mong the living
Hand clutching mug of wine resembles
Hand crushing Bratnal’s head unforgiving

Feet under table - confused in dance
The mad man asking for his way
His feet – feet of the sentenced one
Yet free and lively – and unnailed

Townsmen are drinking now with beggars
Soldiers have put aside their spears
And also drink – their work so hard
The town is feasting – now at ease

The governor has just proved his mercy
Without it – what is left in the world?
Toasting singing and loud clapping
Indeed there’s justice on this earth

At last Barabbas burst with laughter
Stretched out his hands as if on the cross
Another message in town spreading
The beast is sane and jests with joy

An air of gossip reached the palace
Pilate trying to sleep in vain
Dancing helplessly in his memories
Words politics mob - - and faith

Tavern with view onto Golgotha
Flashes of dawn on crusts are leaping
The host has had the mob expelled
Counting his income
- - Barabbas weeping
- - Barabbas weeping
- - Barabbas weeping

miércoles, 18 de mayo de 2011

Otra vez, luna llena

La luna llena es más llena cuando se mira con alguien. Cuando contemplación y amistad -dos ideales aristotélicos- se aúnan. ¡Mirar a alguien viendo la luna llena, qué grandioso ideal!

"Miras de pronto a lo lejos.
Clavas la mirada allí,
no sé en qué, y se te dispara
a buscarlo ya tu alma
afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar."

La voz a ti debida, Pedro Salinas.

miércoles, 11 de mayo de 2011

La cuestión del ser


"La cuestión del ser". Así se llamaba la asignatura más interesante que he tenido este semestre, junto con "Ontología", "Griego" y "Filosofía Política" (pero la de A.C). Cuatro de ocho. Supongo que no está tan mal.
Aunque es una lástima que sólo al final puedas ver las cosas en perspectiva y lo que día a día se hacía tedioso, al final resulta siendo una asignatura interesantísima. Supongo que es algo parecido a lo que pasa con la vida y las tramas del tapiz que sólo al final adquieren todo su sentido.
Hoy he tenido el examen de "La cuestión del ser", que sólo al final, después de estudiar, me he dado cuenta de todo su interés. Así que aquí dejo algunas "frases gloriciosas", sacadas de mis apuntes, ninguna de mi propiedad.

Así que, empezando por la que más me gusta, corto y pego:

-Vivir envilece. Hay que gente que por no envilecerse no vive.
-Las cosas no son plenamente lo que son. Cada ser está herido ontológicamente, que hace que no llegue a plenitud.
-La realidad efectiva no es ninguna de las determinaciones internas de un concepto. No hay nada cuya esecnia sea el que tal cosa exista, porque no hay una especie compuesta por las cosas que existen.
-Para saber los que hay que hacer hemos de hacer lo que queremos saber.
-Para conocer un bien hay que quererlo para conocerlo bajo su perspectiva de bien. La única manera de conocer el bien es la experiencia del actuar.
-Toda recta ratio es una correcta ratio. Es preciso la mediación del error para desarrollar un sentido ético.
-El hombre bueno tiene buen gusto: Lo bueno le complace.
-Dios no "es el mismo ser subsistente" sino "su mismo ser subsistente".
-El ser de Dios es completamente separado; el de las cosas, participado. No es que participen del ser de Dios, sino que participan de su propio ser. No son plenamente lo que son.
-Las cosas que están en un género participan de la esencia del género pero difieren según el ser. El ser de un caballo es distinto del ser de otro caballo.
-El hombre es distinto de ser hombre; Dios no es distinto de ser Dios.

jueves, 5 de mayo de 2011

05+05+11=21 años


21 años. No voy a hacer consideraciones semi-apocalípticas, que es lo que me saldría, más aún después de haber visto esta semana "La Bella y la Bestia", con la sorpresa de que a la Bestia se le acaba el "tiempo de merecer" a los 21 años. La flor encantada perdía el último pétalo el día de su cumpleaños y no había marcha atrás para lo que no hubiera logrado hasta entonces. ¿Y yo...? Pero bueno, he dicho que no entraría en consideraciones.

Hace unos meses leí algo que me cautivó. Lo he leído varias veces desde entonces y últimamente vuelvo a él todos los días. Ya en aquel momento pensé en mi cumpleaños y en que sería una buena entrada para el blog. Hoy me parece aún más apropiado. Muy acorde con mis pensamientos de estos días. Son palabras sabias, del Eclesiastés, que empiezan con un "¡alégrate!, ¡disfruta!" y terminan diciendo que "todo es vanidad". Es todo lo que tienes que saber, ay, a los 21 años.
"Alégrate, joven, durante tu juventud, disfruta de corazón tus años jóvenes. Sigue el camino que te indique el corazón y lo que deleita a tus ojos. Pero no olvides que de todo ello Dios te pedirá cuentas. Aleja de tu corazón la tristeza y de tu cuerpo el sufrimiento, pero recuerda que los placeres de tu juventud son cosas que se acaban.
Acuérdate de tu Creador en tus años jóvenes, antes de que vengan los días amargos y se te echen encima los años en que dirás: 'No hallo gusto en nada'. Antes de que se nuble la luz del sol, la luna y las estrellas, y retornen las nubes tras la lluvia.
Cuando tiemblen los guardias de la casa y se dobleguen los valientes. Cuando las que muelen sean pocas y dejen de trabajar, y las que miran por las ventanas se queden ciegas. Cuando las puertas de la calle se cierren y se apague el ruido del molino. Cuando enmudezca el canto de las aves y cesen todas las canciones. Cuando den miedo las alturas y los peligros del camino.
Cuando florezca el almendro y se arrastre la langosta y no dé gusto la alcaparra porque el hombre se va a su eterna morada y circulan por la calle los dolientes.
Antes de que se rompa el cordón de plata, antes de que se quiebre la lámpara de oro, antes de que se haga añicos el cántaro junto a la fuente, antes de que se caiga la polea dentro del pozo, antes de que el polvo vuelva a la tierra, a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios, que es quien lo ha dado. Todas las cosas, absolutamente todas, dice Cohélet, son vana ilusión."

Post-scriptum: Para no quedarnos sólo con la vanitas, ahora yo añado: "...excepto la sabiduría y un amigo fiel." Al menos es lo que dice un primo hermano del Eclesiastés, el Eclesiástico. Así que hoy que es un día festivo, brindaré por ambas cosas. Prost!

martes, 3 de mayo de 2011

Más de dragones


A Amba, Gepé y Troff

"¿Cómo habríamos de olvidar los antiguos mitos que están al comienzo de todos los pueblos, los mitos de los dragones que, en el momento supremo, se transforman en príncipes o en princesas? Quizá todos los dragones de nuestras vida son príncipes o princesas que esperan sólo eso, vernos una vez hermosos y valientes." Jutta Burggraf.

jueves, 28 de abril de 2011

Surprised by philosophy



Como cada año, se avecinan los exámenes. Y, por no quejarme, más vale decir: ¡Qué gozada es la filosofía! Y aunque supongo que la mayoría de los que leéis este blog ya habréis visto el vídeo, supongo que hay unas cuantas personas de Colombia a las que les puede gustar. Así, además, me solidarizo y les doy un impulso de ánimo a mis amigos filósofos de la Universidad de la Sabana, en estos momentos difíciles.

¡Cautivados por la Filosofía!

domingo, 24 de abril de 2011

Haiku: Nueva vida

Ahora comienzo
con un grito de triunfo:
¡Resucitado!

viernes, 22 de abril de 2011

Haiku: Felix culpa!

Viernes a oscuras;
todo está consumado:
luz de esperanza.

miércoles, 20 de abril de 2011

Quinta palabra

La crucifixión (1512-1516), Matthias Grünewald

Una vez más estamos ante el misterio. No como meros observadores, sino como partícipes activos. Y una vez más, como tantas otras, vuelven a retumbar las palabras de Cristo. El año pasado hablé de la que más me impresionaba, pero hay otra palabra -una sola- que hoy resuena con más fuerza en mis oídos. Los martilla. Se hace eco una y otra vez: Sitio!
"Tengo sed", dicho a media voz, porque no tiene fuerzas para más, es más que una queja por un sufrimiento físico que le atormentaba. Es más bien un clamor por algo que le duele profundamente: la soledad de la cruz, el abandono de sus amigos y sus ansias infinitas de almas, de alguien que reciba todo el amor que le tiene atado a la cruz, con el corazón roto.

¿Y quién no tiene sed en este Valle de Lágrimas? ¿Quién no ansía algo más de su existencia? ¿Cómo mirar la cruz sin exclamar a voz en grito: ¡Tengo sed!? Sólo uniéndonos a su voz se encuentran la sed de Dios y nuestra sed. Sólo Él es el manantial de agua viva y, lo más increíble, sólo cada uno de nosotros -en individual- puede calmar esa sed, que termina por acortar su hora en la cruz.
"Sitio sitiri Deum. Deseo que Dios sea deseado. Dios quiere ser querido, buscado, ansiado, deseado. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Dios. Más que de nosotros, Dios tiene sed de nuestra sed. Y jamás dejará de tenerla".
(Pilar Urbano, La madre del ajusticiado)

domingo, 17 de abril de 2011

El corazón es un cazador solitario


Para huir de la soledad, me han dicho varias veces, están los libros. Últimamente he estado pensando en ello y en la mítica frase de "Tierras de penumbras" que dice que "leemos para saber que no estamos solos". Y justo hoy he leído en un blog que "una obra literaria es como un amigo".
El problema es cuando tu amigo, el libro, es el que te deja con esa sensación de soledad. Me acabo de terminar "El corazón es un cazador solitario" con ese sabor amargo en la boca. No sé muy bien qué pensar. Me ha gustado, creo, pero supongo que me esperaba algo más "ingenuo".
Eso sí, el título de la novela de Carson McCullers es perfecto. Es el resumen más acertado del libro. Una metáfora de la vida humana, de la soledad que yace en el corazón de todo hombre mientras busca razón de su existencia. El libro está teñido de una cierta tristeza, sutil, pero que va calando hondo, hasta terminar en una cierta desesperanza, que no es otra cosa que la soledad más patente a la que se enfrentan los personajes al final de la historia. Por eso mi natural tendencia a la esperanza se ha visto herida y querría decir que no, que el corazón no es un cazador solitario, que la soledad no nos acompaña, que por eso aún existen los libros, el blog, facebook, los móviles... pero el escepticismo vuela bajo y la realidad es ni los libros, ni el blog, ni el móvil hacen mucho al respecto, y la soledad persiste. Y es que mientras no sean personas... está bien que así sea.

Como siempre, EGM lo dice mejor:

Tuenti, e-mails, móviles,
blogspot... y todavía
la soledad.

O en su otra versión:

SMSs,
tarifas planas, skype,
tuenti, e-mails, facebook,
blogspot... y todavía
la misma soledad.

viernes, 15 de abril de 2011

Intento

Los ojos son el espejo del alma.
Mira los míos de cerca
y verás
únicamente
tu rostro.

miércoles, 13 de abril de 2011

Más que ficción


La literatura habla de lo universal, decía Aristóteles. La literatura infantil más aún. En los cuentos tradicionales (Cenicienta, Caperucita Roja, El Gato con Botas) los protagonistas ni siquiera tienen nombres, se les llama por alguna cualidad que podría tener cualquier otro.

Hoy me he acordado de Gerda y Kay, los niños de La Reina de las Nieves, el cuento de Andersen, que conocí por el libro de Carmen Martín Gaite y la conmovedora historia de Leo Villalba. Al final, es siempre lo mismo: todos, como Leo y como Kay necesitamos de una Sila y una Gerda, alguien que nos ayude a salir de las cavernas que nos vamos construyendo. Gerda, al llorar por Kay, derritió su corazón de hielo y logró que este llorara hasta hacer salir el "cristalito" que había empezado a corroerle; Leo, al sentirse querido como sólo puede puede querer una madre, al encontrarse por primera vez con alguien -¡su madre!- a quien amar incondicionalmente, encuentra por fin un momento de paz, de posible conversión, de sentido. También él logra expulsar el "cristalito" que se le había metido dentro.

Siempre es un momento concreto, un instante, una persona, o varias personas quizá, que logran generar una crisis en el interior de otro, que tocan dentro y llegan a donde ni siquiera ellas se imaginan. Es lo que muchas veces hace una amistad o quizá sólo un instante de escucha sincera. Y si no preguntadle a Singer, el protagonista sordomudo del libro que estoy leyendo ahora, a quien todos acuden simplemente porque sabe escuchar.
Y es que, puestos a hablar de cuentos, si se me apareciera el Genio de Aladdin, creo que este -aprender a escuchar- sería mi deseo... Aunque bueno, pensándolo bien...

lunes, 11 de abril de 2011

Excursus


Cuando en el Evangelio de hoy se dice que los primeros en irse sin tirar ninguna piedra fueron los ancianos, no es porque los viejos acumulen más miserias, sino porque son los primeros en reconocerlas (y al decir viejos no me refiero a octogenarios, hablo más del corazón que de los años). Porque son más humildes, más sinceros. Por eso, a pesar de que tantas veces he hablado de ser niños, poco a poco me inclino más por el ser viejo, bien entendido, por supuesto.
Si sólo fuera por eso que he dicho anteriormente, ya merecería la pena.

miércoles, 6 de abril de 2011

Carta a un hermano que nunca fue

Siempre lo he llamado Alejandro. Pero pudo haber sido chica, pudo haberse llamado Teresa... o Ana... o yo qué sé. Tampoco sé por qué Alejandro, pero así debió haber sido, seguro.
El poema no es muy bueno, ni siquiera bueno. Pero es lo que hay, y ya que está...


Me gustaría tenerte más cerca,
allí en el Cielo no me bastas,
sin un recuerdo más que el llanto,
sin una imagen, sin tu rostro, sin tu voz,
no puedo llamarte hermano.
Si estuvieses aquí nos uniría
un vínculo más fuerte que la muerte,
me llamarías en mi cumpleaños,
en una noche aburrida de insomnio,
hablaríamos de la vida y la memoria.
Me ha llevado veinte años darme cuenta de tu ausencia,
de que en realidad te echo de menos,
por ti he crecido entre adultos,
aprendiendo a vivir en soledad,
a guardarme para mí mis pensamientos.
Tu partida prematura se ha llevado a mis sobrinos,
mis juegos de infantiles, mis peleas,
nuestros paseos familiares una tarde.
Te has llevado una llamada cuando me hace falta
hablar con alguien que me conozca a fondo,
te has llevado lo único que nunca muere,
los lazos estrechísimos de una misma infancia.
Un día, cuando no lo necesite,
nos encontraremos por primera vez cara a cara.
Tú lo has tenido fácil, y lo sabes,
aquí luchamos y la cuesta es dura
para alcanzar un gozo que hace tiempo es tuyo.
Así que ya lo sabes, yo hago lo mío,
tú pon un poco de tu parte:
Dame un regalo el día de mi cumpleaños,
ábrenos un hueco en tu morada
y vela por mis padres mientras yo estoy lejos.
Muéstrales tu gratitud de hijo mayor,
hazles saber que Dios está contento.