sábado, 9 de julio de 2011

A los visitantes amigos de este blog


Nunca había abandonado el blog durante tanto tiempo. En un principio tenía mis motivos. Estaba recogiendo fuerzas, volviendo a las raíces, tomando aliento. Llenándome de temas para hablar y escribir. Este ha sido un gran año en estos asuntos y aunque el blog no haya sido el más elocuente reflejo, los que me conocéis habréis visto algo. Después de años he vuelto a escribir un par de poemas y he tenido muchos temas rondándome la cabeza. Muchos lo habéis notado. Por eso hoy os escribo a vosotros, que aunque seáis pocos, con casi todos me une una amistad más o menos estrecha que realmente reverencio.

Creo que era Marcel Proust el que decía que todo paraíso es un paraíso perdido. Y estos últimos días he mirado hacia Camelot como un verdadero paraíso. Hay demasiadas cosas aquí. Ha sido mi castillo de juegos, mi "excusa", mi "desaguadero", mi oportunidad de hablar con vosotros. Pero ahora las palabras se me escapan como el agua. Y esta vez me pregunto, ¿será otro paraíso perdido más? En el fondo no lo creo. Pero por ahora -no sé por qué- siento que el blog se me va de las manos, por mucho verano y tiempo que quede por delante para escribir y leer. En algún momento volveré, por eso no quiero despedirme, ni cerrar el blog, ni desesperar de la escritura. A veces el silencio es más elocuente, aunque no sea ese silencio que tanto he deseado (¿os acordáis?). Más que una despedida es una especie de súplica a vosotros, que os tomáis la molestia de daros una vuelta por aquí de vez en cuando, para que no os vayáis muy lejos. Volved por aquí alguna vez. Quizá el Duque haya vuelto a su sitio. Quizá vuelva aún más viejo, más sabio, más maduro... o simplemente más necesitado de la compañía de su pueblo.

miércoles, 1 de junio de 2011

Vera philosophia


Un filósofo vive para la verdad, así como un artista para la belleza y un religioso para el bien. Y, en definitiva, todos viven para lo mismo. Todos viven, fundamentalmente, para dar un testimonio.
Hoy celebramos san Justino, mártir, un filósofo del siglo segundo después de Cristo, que tras una larga búsqueda intelectual se topó con la verdad y reconoció el cristianismo como la vera philosophia. Y es que el pensamiento no debe estar solamente orientado hacia la verdad, sino también, en cierto sentido, guiado por ella. Por eso hablar de pensamiento cristiano no implica un sesgo filosófico, si se entiende bien, sino un modo de pensar que busca la verdad no como una conquista sino como un don. Pues la verdad, y eso que estamos hablando de un Padre apologista, antes que defenderla se ama. Sólo el amor a la Verdad -esto es la Filosofía- puede dar suficiente fuerza para morir, como Justino, por defenderla.
Para Justino la verdad era una Persona, de quien procede todo lo que puede llamarse verdadero. Que la verdad sea una Persona es algo mucho más grande de lo que podemos imaginar, es quizá de las cosas más impresionantes que podamos conocer, o siquiera atisbar. Que todas las verdades procedan de Él, tener la certeza de que la verdad no es un constructo y saber que contamos con Su ayuda para alcanzarla, es el único modo de andar por caminos seguros en la filosofía, que es un quehacer nada sencillo.
La búsqueda de la verdad es un oficio arduo y mal pagado, y son pocos los que quieren sufrir estos trabajos. Santo Tomás lo dice al principio de la Summa contra Gentiles: Hallar la verdad "es fruto de una diligente investigación", que sólo se halla "con dificultad y después de mucho tiempo", y que además puede verse impedida "por una mala complexión fisiológica", "por el cuidado de los bienes familiares", "por pereza", "por el vaivén de los movimientos pasionales" que hacen el alma no esté en condiciones para conocerla, "por la debilidad de nuestro entendimiento", etc. Y sin embargo, conocer la verdad es a lo que todos estamos llamados, lo único que vale la pena. Sin la ayuda divina, por la sola vía racional, "la humanidad permanecería inmersa en medio de grandes tinieblas de ignorancia", dice santo Tomás, "y el conocimiento de la verdad lo lograría solamente algunos pocos, y éstos después de mucho tiempo".
Por esto Cristo, al revelarse como verdad, nos muestra una vera philosophia y nos enseña el camino para hacernos con ella. Con el panorama anterior, la verdad se presenta como algo demasiado arduo y lejano para ser alcanzado con nuestras propias fuerzas; con la Revelación cristiana, la verdad está a la mano, y se muestra como una liberación, como una apertura radical a toda la realidad.
San Justino, en su búsqueda filosófica, se encontró con un anciano que le dio el mejor consejo de su vida, que es una tarea para todos los que buscamos la verdad: "Tú reza ante todo para que se te abran las puertas de la luz, pues nadie puede ver ni comprender, si Dios y su Cristo no le conceden la comprensión" (Diálogo con Trifón 7,3).
Por eso hoy, como filósofa y cristiana, celebro su fiesta. Y, además, con agradecimiento. Porque a él le debemos ese primer acercamiento -¡tan necesario!- entre la fe (que al final le llevó a la santidad) y la razón (que hizo de él un sabio). Todos, desde entonces, hemos bebido de ese empeño. Y muchos aún vivimos para ello, para lograr esa unidad intelectual y vital que tiene como fin y el amor y el conocimiento de la Verdad. Sí, con mayúscula, que no es otra cosa que la eudaimonia de la que tanto hablaba Aristóteles, unos cuantos siglos antes de Cristo.

lunes, 30 de mayo de 2011

Salir con chicas que leen

El Malpensante es una revista colombiana en la que cada cierto tiempo publican unos artículos geniales. Este lo tiene casi todo. Buen humor y muchas verdades: una mezcla que siempre resulta fantástica. Un poco cursi al final, pero bueno, tampoco se puede pedirlo todo. Además, ha subido mi autoestima. ¿Qué más se puede esperar?
Vale también para "Hazte amigo de gente que lea".

Sal con una chica que lee (Por Rosemary Urquico)
Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la sagaCrepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat yAslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

martes, 24 de mayo de 2011

Y la soledad...


La soledad, para los que aman las letras, puede ser vocación y a la vez condena.
Ayer, mientras hacía orden en mi cuarto, me encontré con un pequeño papel arrugadísimo que contenía el siguiente escolio de Nicolás Gómez Dávila: "Verdadero escritor no es el que nos perora con voz exótica de comensal pintoresco en un encuentro casual, sino el que nos interpela con la voz misma con que nos hablamos en nuestra soledad". Y esa voz, con la que hablamos a nuestra soledad, me estuvo acompañando a lo largo del día. ¿Cuál es esa voz? ¿Es esa voz la que anhelo o acaso la que repudio?
Esta mañana, aún con el reconcomio a cuestas, he vuelto a leer el trozo del libro de donde he extraído esta cita. Es un capítulo ("El fértil humus de la soledad") de un ensayo de Amalia Quevedo, "El peso de la palabra", que no os podéis perder. Aquí podéis encontrar el capítulo en cuestión. Ya me diréis... (Aunque la soledad también acompaña vocacionalmente a este blog, en sus 101 entradas que hoy celebramos).

jueves, 19 de mayo de 2011

Jacek Kaczmarski - Kara Barabasza


Este dibujo de Barrabás es un regalo de Adam, un amigo polaco, medio artista y sacerdote. Me encanta, y cada vez me gusta más. Lo tengo desde hace ya varios meses, pero sólo esta semana he decidido buscar la canción que narra la anécdota. Es de un cantautor polaco, Jacek Kaczmarski, ya fallecido. Sólo he encontrado una traducción al inglés de "La pena de Barrabás". Es genial, ¡genial! Y el dibujo, perfecto. Puedo imaginarme perfectamente sentada en la taberna. No puedo explicar cuánto me ha impresionado.

Punishment of Barabbas
Tavern with view onto Golgotha
With a criminal you’ll today drink
Cascading wine – bloody and golden
Wet faces like wet tables’ brinks
Message through town spreads instantly
This mob – true income for the host
That here you can meet the murderer
Who just avoided death on the cross

Chorus: Let’ s drink - it’ s our luck
What comes from life - take during life
Toast for our Barabbas
After all he’ s also a man

He drinks but hasn’t regained his speech yet
Has not quite grasped he’s ‘mong the living
Hand clutching mug of wine resembles
Hand crushing Bratnal’s head unforgiving

Feet under table - confused in dance
The mad man asking for his way
His feet – feet of the sentenced one
Yet free and lively – and unnailed

Townsmen are drinking now with beggars
Soldiers have put aside their spears
And also drink – their work so hard
The town is feasting – now at ease

The governor has just proved his mercy
Without it – what is left in the world?
Toasting singing and loud clapping
Indeed there’s justice on this earth

At last Barabbas burst with laughter
Stretched out his hands as if on the cross
Another message in town spreading
The beast is sane and jests with joy

An air of gossip reached the palace
Pilate trying to sleep in vain
Dancing helplessly in his memories
Words politics mob - - and faith

Tavern with view onto Golgotha
Flashes of dawn on crusts are leaping
The host has had the mob expelled
Counting his income
- - Barabbas weeping
- - Barabbas weeping
- - Barabbas weeping

miércoles, 18 de mayo de 2011

Otra vez, luna llena

La luna llena es más llena cuando se mira con alguien. Cuando contemplación y amistad -dos ideales aristotélicos- se aúnan. ¡Mirar a alguien viendo la luna llena, qué grandioso ideal!

"Miras de pronto a lo lejos.
Clavas la mirada allí,
no sé en qué, y se te dispara
a buscarlo ya tu alma
afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar."

La voz a ti debida, Pedro Salinas.

miércoles, 11 de mayo de 2011

La cuestión del ser


"La cuestión del ser". Así se llamaba la asignatura más interesante que he tenido este semestre, junto con "Ontología", "Griego" y "Filosofía Política" (pero la de A.C). Cuatro de ocho. Supongo que no está tan mal.
Aunque es una lástima que sólo al final puedas ver las cosas en perspectiva y lo que día a día se hacía tedioso, al final resulta siendo una asignatura interesantísima. Supongo que es algo parecido a lo que pasa con la vida y las tramas del tapiz que sólo al final adquieren todo su sentido.
Hoy he tenido el examen de "La cuestión del ser", que sólo al final, después de estudiar, me he dado cuenta de todo su interés. Así que aquí dejo algunas "frases gloriciosas", sacadas de mis apuntes, ninguna de mi propiedad.

Así que, empezando por la que más me gusta, corto y pego:

-Vivir envilece. Hay que gente que por no envilecerse no vive.
-Las cosas no son plenamente lo que son. Cada ser está herido ontológicamente, que hace que no llegue a plenitud.
-La realidad efectiva no es ninguna de las determinaciones internas de un concepto. No hay nada cuya esecnia sea el que tal cosa exista, porque no hay una especie compuesta por las cosas que existen.
-Para saber los que hay que hacer hemos de hacer lo que queremos saber.
-Para conocer un bien hay que quererlo para conocerlo bajo su perspectiva de bien. La única manera de conocer el bien es la experiencia del actuar.
-Toda recta ratio es una correcta ratio. Es preciso la mediación del error para desarrollar un sentido ético.
-El hombre bueno tiene buen gusto: Lo bueno le complace.
-Dios no "es el mismo ser subsistente" sino "su mismo ser subsistente".
-El ser de Dios es completamente separado; el de las cosas, participado. No es que participen del ser de Dios, sino que participan de su propio ser. No son plenamente lo que son.
-Las cosas que están en un género participan de la esencia del género pero difieren según el ser. El ser de un caballo es distinto del ser de otro caballo.
-El hombre es distinto de ser hombre; Dios no es distinto de ser Dios.