domingo, 4 de septiembre de 2016

Still Mine

"Still Mine" es la mejor película que he visto este año. Cuánta delicadeza, cuánta belleza.
Es una película que habla del amor y la vejez. Y del amor en la vejez.


Es una película de tradición. De las tradiciones y los amores de antaño, de la mujer que sabe cuidar de su hogar y el hombre que domina su oficio, conoce de maderas, tala él mismo los árboles y construye una casa para su familia con sus propias manos. Aun a pesar de nuestros modernos Estados hiperburocráticos, superpoderosos y ultrarreguladores.



Es una película sobre la belleza. O no. Quizá es simplemente una película bellísima que se detiene en la belleza de las cosas pequeñas, de los silencios que esconden una intimidad tan honda. La belleza de los paisajes y del mundo interior de dos personas que se aman.




La belleza, por ejemplo, en esta escena, de esas manos que recorren con qué tacto —casi como una caricia en la piel— la mesa con las cicatrices de una familia: 


A Wallace Stegner le hubiera gustado.

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