
Decía Aristóteles una cosa muy profunda: "sin amigos nadie querría vivir". Y como vivir es lo más radical, y el obrar sigue al ser, no tuvo necesidad de decir también "sin amigos nadie querría escribir". Pero el
comentario de
Gabriel Gale me ha hecho pensar mucho al respecto: siempre se escribe para los amigos. ¿Cómo no lo había pensado antes de un modo tan claro? Es el amor a los amigos el que nos lleva a pensar en el lector, a amarlo también aunque no lo conozcamos.
¿Qué es este blog si no un intento de prolongar un diálogo (o crearlo, cuando es casi inexistente o no tan largo como desearía) con los amigos?
Sí, qué claro lo veo ahora:
siempre se escribe para los amigos. Si faltáis vosotros, falta la pluma. Aunque por un amigo dejaría mis armas, que no son más que las letras.
Esto me recuerda un haiku que escribí este año, tratando de reflejar esto último, pues en todo caso, volvamos a Aristóteles, siempre se vive para los amigos. Me parecía un poco forzado, pero ahora lo leo con nuevos ojos y veo en él un nuevo brillo:
Fuertes mis manos
si al abrirse a un amigo
dejan su pluma.