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sábado, 1 de enero de 2011

Año nuevo, ¿vida nueva?


¡¡FELIZ AÑO!!

Año nuevo: es momento de recomenzar, momento de empezar con esperanza. Cuando era pequeña siempre hacía una lista de buenos propósitos. Era una buena costumbre y supongo que aún hoy lo es, pero si no fuera porque cada vez me conozco un poco mejor... Bueno, bueno, he dicho que era un momento de esperanza. Así que haré mis propósitos, con un enfoque más "esperanzador", es decir, más teologal, que ya sé que a fuerza de brazos no se gana la pelea.

Para esto os dejo un cuento de Mrozek, el gran escritor polaco que juega con la ironía magistralmente y que viene de perlas para estas fechas.

***

Decidí comenzar una nueva vida. Categórica e inapelablemente. Sólo quedaba una cuestión por decidir: ¿a partir de cuándo?
La respuesta no dejaba lugar a dudas: “a partir de mañana.”

Al despertarme al día siguiente constaté que otra vez era “hoy”, igual que “ayer”. Puesto que había de comenzar una nueva vida a partir de mañana, no podía comenzarla hoy.

“No importa -pensé-. Mañana será también mañana.”

Y pasé tranquilamente el día a la antigua. No sólo sin remordimientos de conciencia, sino lleno de buenos sentimientos y reconfortante esperanza.
Pero, por desgracia, el día siguiente era de nuevo hoy, igual que ayer y anteayer.
“No es culpa mía -pensé- que algún demonio no pare de cambiar el mañana por el hoy. Mi decisión sea irreprochable e irrevocable. Intentémoslo una vez más, acaso el demonio se canse y mañana sea por fin mañana.”
Desgraciadamente no fue así. Seguía siendo hoy y nada más que hoy. Acabé por perder la esperanza. “Todo parece indicar que nunca llegaré a ese mañana -pensé-. ¿Y si comienzo la nueva vida no a partir de mañana sino a partir de hoy?"

Sin embargo, en seguida advertí lo absurdo de semejante planteamiento. Porque si hoy se repite invariablemente desde hace tanto tiempo, tiene que ser ya muy viejo, y por tanto cualquier vida hoy también tiene que ser vieja. Una nueva vida es una nueva vida y sólo es posible si comienza de nuevo, o sea a partir de mañana, si es que ha de ser de veras nueva.

Y me fui a dormir con la firme decisión de que a partir de mañana comenzaría una nueva vida. Porque a pesar de todo siempre tiene que haber un mañana.

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!


Para los que no quieren hacer el papel de Niño Dios sino de Rey Mago, pero que -como yo- no tienen más que sus manos vacías.
Narra un cuento que, entre los pastores que corrieron la noche de Navidad a adorar al Niño había uno tan pobrecillo que no tenía nada que ofrecer y se avergonzaba mucho. Llegados a la gruta, todos competían en ofrecer sus dones. María no sabía cómo hacer para recibirlos todos, teniendo en los brazos al Niño. Entonces, viendo al pastorcillo con las manos libres, cogió a Jesús y se lo confió. Tener las manos vacías fue su fortuna y, a otro nivel, será también la nuestra.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!

martes, 17 de noviembre de 2009

Malditas vocales

"Las Vocales Malditas" es un libro de Oscar de la Borbolla que recoge 5 cuentos, cada uno de las cuales está escrito con sólo una de las vocales. No he leído el libro, pero la idea me ha inspirado.
He intentado hacer lo mismo con la A y la E, y creo que algo he logrado... aunque he de aceptar que el primero ha quedado mucho mejor que el segundo, que es un poco ridículo. También pongo lo que he logrado con la I... Si Monterroso tiene un cuento famoso de sólo 8 palabras, ¿por qué yo no? El mío es toda una historia romántica, con final triste incluido (Más de once mil kilómetros de distancia...).

Estas son mis "Malditas vocales".

MALDITA A

A Marta la llaman "la santa". Marta ama cantar baladas. Las palabras cantadas calan hasta las almas francas.
La dama jamás acata la maldad, manda callar las palabras vanas; habla: "¿Caras largas? ¡Jamás!".
Marta ama trabajar para ganar almas, las calma, las ampara, las sana.
Marta trabaja cada mañana; va a la granja. Allá gana plata para pagar pan.
La dama traslada las vacas a la manada, las saca a pastar; amarra la vaca blanca a la banca más alta. Más allá, da zancadas afanadas para alcanzar las patas, la bandaba. Para mañana hará trampas para atraparlas, jamás para matarlas. Marta ralla manzanas, lanza las cáscaras para darlas a las pájaras cazadas.
La dama ama las gatas; rasca la panza a la gata más sagaz, la acapara, la abraza, la manda a cazar ratas.
Marta trabaja, trabaja. La granja gana fama.
Marta, cada mañana, al trabajar para amar más, ya santa, agranda almas para zarpar al más allá.

MALDITA E

El demente ve trece entes terrestres en el frente. Les ve crecer, crecer, crecer… Se estremece. De repente emerge gente de redes de peltre. Tres reyes perecen.
Demente: ¡Eh! ¡Peleles! ¡Entes enfrente de ese tren! ¿Me creen? ¡Tened temple! ¡Tened fe! ¡Preséntense en Dresde!
En breve, seres rebeldes se meten en retretes de gel verde. Entre rebeldes regentes, el demente ve el neceser de peces celestes de Mercedes.
Demente: ¡Mercedes! ¿Qué te crees? Este mes te esperé tres veces. ¡Ven! Que me enterneces…
Mercedes: Te veré en Dresde. De Fred engendré este bebé que ves en el neceser. Sé clemente.
Demente: ¿De Fred? ¿de ese enclenque es el bebé?

En tres meses el demente perece de ver que Mercedes, que es de excelente mente, cree que Fred es decente.

MALDITA I

Lili is in Mississippi with Tim. I'm in Fiji. I miss Tim. (Fin)


viernes, 30 de octubre de 2009

Mrozek, un genio de la ironía


Slawomir Mrozek es un escritor polaco, un genio. Genio por su brevedad, genio por su ironía. He leído varios cuentos suyos y son realmente buenos. Aquí les dejo uno de los últimos que leí.

La Revolución

Slawomir Mrozek

En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa.
Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable.
Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista.
La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición favorita.
Pero al cabo de cierto tiempo, la novedad dejó de ser tal y no quedó más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio.
Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista.
Pero al cabo de cierto tiempo… Ah, si no fuera por “ese cierto tiempo”. Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario.
Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución.
Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna.
Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez, “cierto tiempo” también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio -es decir, el cambio seguía siendo un cambio-, sino que al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo.
De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama.
Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba.
Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario...